Dossier de “La Gran Parada de la Reina”

Por Budistas de Aragua - 23 de Junio, 2006, Categoría: General

Nirvana Teatro

 

Misión

Basándose en la filosofía budista, tiene como objetivo esencial de trabajo, concientizar y elevar los valores humanos, en función de la superación personal, ecológica y la proactividad, a través de sus Montajes.

 

         En consonancia las Políticas Culturales, al Art. 99 de la Constitución Bolivariana y a su Misión, en la Obra “La Gran Parada de la Reina” recrea el mito en torno a Sorte, desde el punto de vista de la concientización ecológica, debido a la carencia de doctrina y por el pecado de idolatría a que son tentados muchos “seudocultores”, surgiendo la iniquidad en tantos adeptos de falsear una fe, explotando una creencia sana, depredado y destruyendo el ambiente de manera inconsciente.

 

            “La Gran Parada de la Reina” es una Obra Teatral multimedia, con gran sentido ecológico que enseña, de una forma muy amena, que debemos preservar lo que la naturaleza legó al hombre como Patrimonio Natural para garantizar su protección. Aromas y luces terapéuticos definirán las emociones en un mundo que se va devastando por la contaminación y que engloba un universo en un espacio, integra la vida, la muerte, el más allá…  y donde coexisten todos los momentos del tiempo.

 

         Parte del texto es un homenaje a grandes hombres, en una simbiosis de pensamientos, entre los que se destacan, los de El Libertador Simón Bolívar, la poesía de César Vallejo, de Jalil Gibran, el “Himno a la Madre Tierra” de Homero, y las imágenes de “Los Sueños” de Akira Kurosawa.

Ante este hecho, nuestro montaje plantea, entre otros personajes, a un ser infrahumano “El Ogro”, que es una mutación por la contaminación… está diseñado y estructurado con materiales y desechos sólidos, en pro y planteando así, que “el reciclaje apuesta a la eternidad”, que “la Madre Tierra ecológica, es una Tierra para el mañana”. No es posible concebir la existencia humana sobre la Tierra, si no nos unimos en recalcar nuestra interacción fundamental con la naturaleza.

También ofrece Asesorías y Talleres de: Gerencia del Servicio, Elaboración de Proyectos Culturales, Actuación para Teatro, Cine y Televisión, Dramaturgia, Marketing Cultural, Oratoria y Locución, Dirección Artística y Técnica, Promoción y Difusión de Eventos…

Sinopsis: Parte de la premisa del enfrentamiento de lo extraordinario y lo cotidiano, imágenes constantes se van sucediendo a lo largo de la puesta, mostrando a tres viandantes, entre ellos; un espiritista que sirve de guía por las grutas y senderos de la Montaña, a un médico psiquiatra, que busca enfrentar su escepticismo y la dualidad que lo acosa, para demostrar científicamente la veracidad del culto, tiene como asistente a su esposa, quién aprovecha el viaje, para hacer una promesa en el séptimo escalón. Los tres son víctima de situaciones difíciles, que van desde el encuentro con seres ultra e infrahumanos hasta su intervención en rituales. Aromas y luces terapéuticos definirán las emociones en un mundo que se va devastando por la contaminación y que engloba un universo en un espacio, integra la vida, la muerte, el más allá 

Elenco: está conformado por actores y actrices de reconocida trayectoria así como alumnos del Taller Permanente de Actuación de la Agrupación. Ellos son: Alain Samaniego, Weston Lizcano, Raúl Castillo, Cristian Molina, Alexander Otaiza, Romina Torres, Pablo Betancourt y Luis Pimentel. La Obra es Dirigida por la Lic. Aída Calderón Ochoa, la Producción es de la Lic. Vanessa Vallejo, el Diseño y Realización de la Escenografía, del Artista Plástico Hendrik Hidalgo, la Iluminación de José Gregorio “Cheo” Hernández y la Fotografía de Aníbal Camejo.

Reconocimiento especial: A la Agrupación Tambor con Clase, dirigida por el maestro Isidro “Ñeco”, quienes hicieron dos (2) de los temas originales que acompañan la pieza “en vivo”, aparte de sus propios éxitos.   

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Disputa de la Escultura

Por Aidi - 23 de Junio, 2006, Categoría: General

Viernes 18 de junio de 2004 

Este domingo trasladarán torso de María Lionza a la UCV

Este trabajo tomará tres horas y después se enganchará la pieza a los garfios de la grúa. Durante esta etapa se cerrará el canal rápido de la autopista en sentido oeste-este. Será a las 11 de la mañana de este domingo cuando el torso de María Lionza se movilice a la puerta 5 de la Universidad Central de Venezuela.

Luis Guillermo Marcano, encargado de la
comisión de traslado y coordinador de la Maestría en Restauración de la UCV, informó que comenzarán a trabajar desde las 8 de la mañana. “Desde esa hora se iniciará el proceso más largo:
la preparación para que la grúa la levante”.

Para darle mayor soporte, dentro del corsé o camisón en que fue envuelta la pieza también se incluyeron los tubos de los andamios. “Así que comenzaremos cortando los andamios y las cuatro tuberías por donde pasaba el gas que encendía el pebetero, que es lo único que la mantiene unida al resto del cuerpo”.

El torso pesa 600 kilos y las 18 capas de envoltura le agregan otros 25 kilos más, así que será una carga relativamente liviana.

La grúa colocará al torso momificado en un camión que tendrá un colchón de anime que al hundirse por el peso creará una cama estable para el viaje.

Marcano informó que todos los canales de la autopista, en sentido oeste-este, serán cerrados sólo por corto tiempo, mientras el camión la lleva al taller al lado de la Casona Ibarra, el cual estará listo hoy.


Por LORENA PINEDA

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La Gran Parada de la Reina (Obra Teatral)

Por Aidi - 23 de Junio, 2006, Categoría: General

 

Primer acercamiento de la autora a la Dramaturgia del Siglo XXI. Es una Obra con gran sentido ecológico, que simboliza nuestra ascensión por la montaña de la vida y hace observaciones sobre la conducta humana… Visión actual del culto a María Lionza. Parte del texto es un homenaje a grandes hombres, en una simbiosis de pensamientos, entre los que se destacan, los de El Libertador Simón Bolívar, la poesía de César Vallejo, de Jalil Gibran, el “Himno a la Madre Tierra” de Homero, y las imágenes de “Los Sueños” de Akira Kurosawa. Todo ello enmarcado en la Montaña de Sorte, lugar que viene siendo depredado, descuidado e irrespetado por los propios “cultores” del espiritismo, desde hace más de 40 años; idólatras inconscientes que dejan su huella depredadora, olvidando en las montañas sus desechos contaminantes que desequilibran el ecosistema. Muestra un mundo que se va devastando por la contaminación y que engloba un universo en un espacio, integra la vida, la muerte, el más allá…  y donde coexisten todos los momentos del tiempo. La concepción de María Lionza como “Madre” y “Reina” del amor, refuerza el culto "marial" católico, la gran importancia de las madres en Venezuela y el complejo de Edipo tan fuertemente arraigado entre los venezolanos. Maria Lionza pasa a ser la figura central del espiritismo en Venezuela; su imagen española junto al Cacique Guaicaipuro y al Negro Felipe, forman Las Tres Potencias” que simbolizan las razas unidas en el mestizaje.

 

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El budismo de Nichiren Daishonin

Por Budistas de Aragua - 23 de Junio, 2006, Categoría: General

El objetivo del budismo es que cada persona desarrolle su ilimitado potencial, valorando al máximo su propia vida y la de los demás. La práctica de la filosofía budista permite al individuo una transformación positiva desde lo más profundo de su ser, hasta transformar el temor en coraje, las dudas en sabiduría y el egoísmo en misericordia. Nichiren, fue un monje budista que vivió en el siglo XIII en el Japón, quien afirmaba que todos los individuos tienen el potencial de iluminarse en su vida presente y que la práctica budista es un vehículo para el fortalecimiento individual. 

Cada persona tiene dentro de sí el poder de sobreponerse a los inevitables desafíos de la vida, de vivir una vida de valor y llegar a ser una influencia positiva en su propia comunidad, en la sociedad y en el mundo. Esta filosofía tiene sus raíces en las enseñanzas de Shakyamuni (Sidharta Gautama), el fundador histórico del budismo quien vivió en la India hace unos 2.500 años. Sus enseñanzas fueron registradas como sutras y se propagaron por toda el Asia, dando lugar a distintas y numerosas escuelas del Budismo. Nichiren vivió durante una época turbulenta de inestabilidad social y desastres naturales. La gente común, en especial, sufría enormemente en esta ruda sociedad feudal. Alarmado por este estado, Nichiren, siendo un joven sacerdote, se dispuso a buscar la solución para el sufrimiento que lo rodeaba. 

Después de un exhaustivo estudio de los sutras budistas, se dio cuenta de que la esencia de la iluminación del Buda, y el medio para acabar con el sufrimiento y la confusión social, se encontraba en el Sutra del Loto. Este sutra afirma que todas las personas, sin importar el género, su capacidad o su condición social, poseen de manera inherente las cualidades de un buda y, por ello, son dignas por igual del mayor respeto. 

Tomando como base sus estudios sobre el sutra, Nichiren estableció la invocación de Nam myojo rengue kyo como práctica universal para abrir y manifestar la condición de vida de la budeidad latente en la vida de cada uno. Los miembros de la SGI creen que gracias a sus esfuerzos en la fe y en la práctica, la cual incluye acciones inmersas en la realidad de la vida, y sobre la base de la sabiduría y la compasión, se puede llegar a la comprensión de la propia budeidad. 

Nichiren creía firmemente que el verdadero objetivo del budismo es capacitar a la gente para vivir en el mundo real y, al enfrentar los problemas, fortalecerse y cambiar sus vidas y mejorar a la sociedad. El budismo de Nichiren es una filosofía que respeta la dignidad fundamental de toda vida y acentúa la profunda conexión entre la felicidad individual y la felicidad de los demás. Sutra del Loto: El Sutra del Loto es uno de los más importantes textos del Budismo, utilizado ampliamente por religiosos de China, Corea, Japón y otras regiones del Este Asiático. En la India, se lo citaba con frecuencia como el Tratado sobre la Gran Perfección de la Sabiduría. El Sutra de Loto se divide en 28 capítulos, los cuales constan de una combinación de un texto en prosa (escrito originalmente en sánscrito "puro") y un texto en versos (escrito originalmente en sánscrito "híbrido budista"). 

Nichiren Daishonin reveló la verdad intrínseca al Sutra del Loto, específicamente en sus capítulos Medios Hábiles (Hoben) y Duración de la Vida del que así llega (Juryo) y enseño a manifestarla por la invocación de su título en japonés, estableciendo así la práctica de la recitación del Nam myojo rengue kyo. Nichiren Daishonin, constantemente utilizaba pasajes del Sutra del Loto, para exponer sus enseñanzas a sus seguidores y para escribir sus cartas (conocidas en japonés por Goshos). En varios de sus pasajes, cita frases y parábolas del Sutra del Loto, muchas veces en un lenguaje simplificado haciendo así que fuera más accesible la comprensión de las enseñanzas contenidas en este sutra.

Práctica Budista: 

Los miembros de la SGI practican el budismo de acuerdo con las enseñanzas del sabio japonés del siglo XIII Nichiren. La frase Nam myojo rengue kyo y el mandala llamado Gojonzon, son la médula del budismo de Nichiren.

Los fundamentos: 

Existen tres elementos fundamentales en la práctica del budismo de Nichiren, la Fe, la Práctica y el Estudio. 

La Fe: significa creer firmemente en el Gojonzon (Objeto de Veneración). El Gojonzon es la representación física del Nam myojo rengue kyo, la Ley Mística o Esencia de la Vida Cósmica. Los seres humanos necesitamos un factor externo para manifestar nuestros estados internos, y se considera que el Gojonzon es el mejor factor externo para manifestar nuestro estado de Budeidad. Orar al Gojonzon nos permite poner nuestro estado de budeidad en contacto con el estado de Budeidad de la Vida Cósmica y armonizarnos con él. Si consideramos que la Ley Mística es Causa y Efecto simultáneos, orar al Gojonzon -la mejor causa para generar los mejores efectos- significa que estamos determinando en ese mismo instante los resultados por los que oramos. Y como los resultados se nos manifiestan a nosotros, el Gojonzon representa a la vez la esencia más pura de nuestra propia vida. 

La Práctica: es realizar las acciones concretas del Budismo de Nichiren, y se consideran dos tipos: la práctica para uno mismo y la práctica para los demás. 

Práctica para uno mismo: consiste en practicar diariamente el Gongyo, tanto por la mañana como por la tarde, que consiste en la entonación repetida de Nam myojo rengue kyo (Daimoku) concentrados en nuestros objetivos y la recitación de los capítulos Medios Hábiles (Hoben) y Duración de la Vida del que Así Llega (Juryo) –fragmentos del Sutra del Loto. 

Práctica para los demás: significa hacer esfuerzos por propagar las enseñanzas del budismo y su firme convicción sobre el potencial y la dignidad inherentes a la vida. Cuando uno propaga el budismo se dice que está haciendo “Shakubuku”. Esta acción se manifiesta cuando invitamos a nuevos amigos a conocer esta filosofía, esforzándonos con misericordia por su felicidad, y los ayudamos a que ellos también practiquen. 

El Estudio: consiste en estudiar las enseñanzas del Budismo de Nichiren con el objetivo de fundamentar nuestra fe, motivarnos a seguir practicando y ser capaces de orientar a otros, estableciendo la misericordia como base para nuestra conducta en la sociedad.

La "Ley": El budismo enseña que una Ley universal subyace en todo el universo y es la esencia misma de la vida. Podríamos también considerarla como el ritmo fundamental de la vida y del universo. 

Nichiren identificó esta Ley o esencia como Nam myojo rengue kyo. El enseñó que llevando a cabo la práctica correcta del budismo, cualquier persona puede lograr que su vida armonice con la extensa vida del universo y, como resultado, ser capaz de experimentar mayor sabiduría, valor, fuerza vital y misericordia (las cualidades de esta esencia de la vida). Esto es, prácticamente, lo que significa manifestar la budeidad o una condición de vida iluminada. 

La budeidad en la vida diaria: Los que practicamos este budismo utilizamos la práctica budista para enfrentar sinceramente los desafíos de la vida diaria y triunfar sobre ellos, con el objeto de que lleguemos a comprender, y también a manifestar el profundo potencial que yace en nuestro interior, y así cumplir con el insustituible propósito en la vida, que es llegar a tener la convicción de que este proceso de transformación espiritual interior conduce no sólo al fortalecimiento del individuo, sino que es la vía más segura para dirigir la energía de la humanidad hacia la creación de un mundo próspero y pacífico. 

Reuniones de diálogo: Habitualmente se realizan reuniones para dialogar, estudiar los principios budistas y su aplicación en la vida cotidiana. En estas reuniones, se intercambian ideas, esperanzas, objetivos y experiencias de su fe y práctica budista. Estos pequeños grupos de diálogo son un lugar en el que todos pueden animarse recíprocamente, al tiempo que comparten la fe budista con los amigos. 

"El budismo es visto generalmente como una religión estática, resumida en la imagen de un Buda que está sentado meditando, pero la verdadera imagen es la de un dinámico y andante budista, un budista activo. El verdadero budista es extraño al descanso, es alguien que continuamente está llevando a cabo acciones para liberar a las personas y guiarlas hacia la felicidad". 

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Los tres beneficios de sembrar, madurar y cosechar (y 3)

Por AIDI - 23 de Junio, 2006, Categoría: General

Hablando en términos generales, si bien el Budismo de Shakyamuni tiene el poder para hacer posible que cualquiera que posea sembrada la semilla para el logro de la Budeidad escuchando la Ley haga surgir su fe, no posee el poder para sembrar para posibilitarle a otros escuchar la Ley por primera vez.

En el capítulo “Duración de la vida” del Sutra del Loto, considerado como la esencia del Budismo de Shakyamuni, él enseña que su estado de vida de Budeidad siempre presente es un “efecto” que alcanzó mediante la práctica. Pero él no enseña la semilla de la Budeidad, expresada como el principio de los tres mil reinos en un simple momento de vida.

El capítulo “Duración de la vida” contiene el beneficio de la cosecha –el poder para cosechar el fruto de la Budeidad que existe en la vida de aquellos cuya capacidad ha madurado. Su audiencia está compuesta por aquellos que ya tenían la semilla para el logro de la Budeidad sembrada en su vida escuchando la Ley Mística.

Sin embargo, no posee el poder para capacitar a las personas para recibir la semilla de la Budeidad, porque no expresa concretamente la Ley que es la semilla de la Budeidad, implantando así esa semilla en su por vez primera. En los días Primero y Medio de la Ley, las personas hacían surgir su fe a través del Budismo de la maduración y la cosecha de Shakyamuni en virtud de su pasada conexión con esa enseñanza. De esa manera, ellos alcanzaban los “beneficios conspicuos” de la maduración y la cosecha. Las personas del Último Día de la Ley, sin embargo, no tienen conexión previa con el Budismo de Shakyamuni. Más bien, encontrando el Budismo del Daishonin, que tiene el poder de “sembrar para posibilitar que las personas escuchen la Ley”, recibiendo de esa manera la “semilla” de la Budeidad, las personas de esta era pueden activar la semilla de la Budeidad en su vida por primera vez. El propósito del Budismo es capacitar a las personas para que superen su sufrimiento y alcancen la iluminación, o la felicidad absoluta y duradera. Para lograr esto en la época actual, sin embargo, requiere de un cambio de enfoque para pasar del Budismo de Shakyamuni, que está orientado a la maduración y la cosecha de una semilla de la iluminación ya plantada, hacia el Budismo del Daishonin, cuya característica fundamental está en la capacidad para implantar la semilla de la iluminación en la vida de las personas, capacitándolas para escuchar la Ley. Sat, 22 Apr 2006

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Los tres beneficios de sembrar, madurar y cosechar (2)

Por AIDI - 23 de Junio, 2006, Categoría: General

El poder del Budismo de la siembra

Existen dos aspectos dentro del concepto de sembrar la semilla para la obtención de la Budeidad: 1) permitir a una persona oír la Ley, o la enseñanza del Buda, y 2) hacer surgir una mente de fe, o la aspiración a la iluminación. Posibilitarle a otro oír la Ley significa exponer la Ley que contiene la semilla para la obtención de la Budeidad independientemente de si, como resultado, la otra persona abraza la fe en ella. El que las personas abracen la fe o no es un tema diferente a sembrar la semilla para la obtención de la Budeidad enseñándole la Ley a los demás.

La siembra que conduce a la fe se refiere a las ocasiones en las que se enseña la Ley a otra persona y esa persona abraza la fe. El que el oyente abrace la fe o no depende de su capacidad e inclinación. Específicamente, sembrar permitiendo que otra persona escuche la Ley es la única manera verdadera de “sembrar” o plantar la semilla de la Budeidad. “Hacer surgir una mente de fe” describe un posible resultado de la siembra, en el sentido de que el oyente llega a creer inmediatamente en la enseñanza que contiene la semilla de la Budeidad.

Debido a que la enseñanza de la siembra explica la realidad de la vida, tiene el poder para influir en la vida de las personas en un nivel muy profundo. Sin embargo, y precisamente por esta razón, quienes escuchan esta enseñanza de la siembra pueden no abrazar la fe en ella y, más bien, reaccionar en su contra. Respecto a este punto, el gran maestro Miao-lo dijo, “Sea que uno la acepte o la rechace, lo que uno oye forma una condición [para la obtención de la Budeidad]” (GZ, pág. 415).

Describiendo Nam-myoho-renge-kyo como la enseñanza de “sembrar permitiéndole a uno escuchar la Ley”, Nichiren Daishonin dice, “Cuando uno invoca Nam-myoho-renge-kyo, el Tathagata originalmente inherente en la vida se revela; cuando las personas escuchan la voz invocando Nam-myoho-renge-kyo, las ofensas que han acumulado a lo largo de un extenso período de innumerables asamkhya kalpas se extinguen; si alguien escucha Nam-myoho-renge-kyo siquiera por un momento y en ese tiempo surge un corazón de alegría, entonces esa persona alcanza la Budeidad en su forma presente. Aun cuando no se abrace la fe, si se siembra la semilla y ésta madura, definitivamente se alcanzará la Budeidad... Este mundo saha es un reino en el cual se alcanza el camino a través del sentido de oído” (GZ, pág. 415)
Continuará........

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Los tres beneficios de sembrar, madurar y cosechar (1)

Por AIDI - 23 de Junio, 2006, Categoría: General

La cualidad especial del Budismo que reveló el Daishonin y que propagó para la salvación y la felicidad de las personas del Último Día de la Ley, está contenida en el término “Budismo de la siembra”. Lo que sigue es una discusión del significado de la expresión “Budismo de la siembra”.

“Sembrar” o “plantar la semilla”, se refiere a que el Buda implanta en la vida de todos los seres vivientes la “semilla” para la obtención de la Budeidad. Es decir, que el hecho de que el Buda exponga la enseñanza que es la causa fundamental para el logro de la Budeidad, se compara a un campesino que planta las semillas en un campo. Por consiguiente, el beneficio que la gente deriva de la instrucción del Buda es conocido como “beneficio de la siembra”.

En su carta “Respuesta al señor feudal Soya”, Nichiren Daishonin escribe, El Sutra del Loto es como la semilla, el Buda como el sembrador, y la gente como el campo” (Gosho Zenshu, pág. 1056). Además de esa concesión de la enseñanza por el Buda, está el beneficio de madurar y cosechar. Juntos son conocidos como los beneficios de sembrar, madurar y cosechar. El segundo, el beneficio de madurar, emana de la acción de nutrir la “semilla” para el logro de la Budeidad que ha sido sembrada dentro de la vida de los seres vivientes. Cultivar y desarrollar la semilla de la Ley dentro de la vida de las personas, para nutrirla y hacerla madurar –esta es la acción de madurar. El tercero, el beneficio de cosechar, se refiere a librar a las personas –aquellas en quienes la semilla de la Budeidad ha madurado– de los sufrimientos del nacimiento y la muerte, y posibilitarles levantar la “cosecha” de la condición de vida de la Budeidad.

El Budismo de la siembra en las profundidades del Sutra del Loto. En su tratado “El objeto de devoción para observar la mente” Nichiren Daishonin escribe: “La enseñanza esencial de la existencia de Shakyamuni y la que reveló al comienzo del Último Día son tanto puras como perfectas [en cuanto conducen directamente a la Budeidad]. Sin embargo, el de Shakyamuni es el Budismo de la cosecha, y éste es el Budismo de la siembra. La esencia de su enseñanza es un capítulo y dos mitades, y la esencia de la mía son sólo los cinco caracteres del daimoku” (WND, pág. 370) Con la expresión “tanto puras como perfectas” Nichiren Daishonin indica que la enseñanza esencial del Sutra del Loto, desde la perspectiva de las personas en la época de Shakyamuni y la enseñanza budista propagada por Nichiren Daishonin al comienzo del Último Día de la Ley, son enseñanzas puras y perfectas. Diciendo que “el de Shakyamuni... es el Budismo de la cosecha, y éste es el Budismo de la siembra”, sin embargo, él resalta la diferencia entre las dos enseñanzas. La Enseñanza Esencial del Sutra del Loto está asociada con el beneficio de cosechar el fruto de las semillas de la Budeidad. En contraste, el Budismo de Nichiren Daishonin en el Último Día de la Ley es la enseñanza de la “siembra” de las semillas para la obtención de la Budeidad.

Él también dice, “La esencia de su enseñanza es un capítulo y dos mitades, y la esencia de la mía son sólo los cinco caracteres del daimoku”. Con “un capítulo y dos mitades”, el Daishonin se refiere a la enseñanza esencial del Sutra del Loto que revela a Shakyamuni como el Buda que alcanzó la iluminación en el remoto pasado, expone sobre su comportamiento, y revela el estado de la Budeidad. Específicamente, se refiere a la última mitad del capítulo “Irrumpir de la Tierra” (decimoquinto), todo el capítulo “Duración de la vida” (decimosexto) y la primera mitad del capítulo “Distinción de beneficios” (decimoséptimo). Aquí, el estado de la Budeidad todavía es expresado como un efecto o realización –la cosecha de la Budeidad en la vida de Shakyamuni como el efecto de causas pasadas.

La enseñanza o Ley por la cual las semillas o causas para esta Budeidad fueron sembradas no se revela. A manera de analogía, la enseñanza contenida en “un capítulo y dos mitades” puede ser comparada con el fruto sin semillas: La pulpa del fruto está allí, pero no hay semillas para plantar en la vida de las personas. Siguiendo esta lógica, la revelación de la iluminación del Buda en el remoto pasado en el capítulo “Duración de la vida” ya no puede servir más como semilla, o causa, para que todas las personas alcancen la Budeidad, así como una naranja sin semillas no puede producir un árbol de naranjas.

Si bien el Budismo de la siembra no está explícitamente expuesto en el texto del capítulo “Duración de la vida”, sí está implícito en el pasaje que dice “originalmente yo practiqué el camino del bodhisattva” (LS 16). Por esta razón, el Budismo de la siembra está referido como la enseñanza “escondida en las profundidades” del capítulo “Duración de la vida”. En “El objeto de devoción”, Nichiren Daishonin se refiere al principio de los tres mil reinos en un simple momento de vida como la “semilla de la Budeidad”. (“Sin la semilla de la Budeidad, es decir, los tres mil reinos en un simple momento de vida, los seres sensibles no pueden convertirse en budas...”) (WND, pág. 365). Además, en “La apertura de los ojos” él describe el verdadero significado del principio de los tres mil reinos en un simple momento de vida como: “Esta es la doctrina de la causa original y el efecto original. Revela que los nueve mundos están presentes en la Budeidad sin comienzo y esa Budeidad está inherente en los nueve mundos sin comienzo. Esta es la verdadera posesión mutua de los Diez Mundos, los cien mundos y los mil factores, los tres mil reinos en un simple momento de vida” (WND, pág. 236). Esta, explica él, es la enseñanza “escondida en las profundidades del capítulo ‘duración de la vida’”.

Siendo consideradas impermanentes, las vidas de los seres humanos comunes que manifiestan los nueve mundos, en realidad están imbuidas del estado de vida de la Budeidad que no tiene comienzo ni fin. Además, este estado de Budeidad fundamentalmente valioso y digno de respeto, es una expresión de la Ley Mística cuando se revela desde el interior de los estados de vida de los nueve mundos, que son original y eternamente inherentes a la existencia humana.

La enseñanza budista que inspira y conmueve a las personas en la esencia de la vida misma, que revela y explica los maravillosos principios de la posesión mutua de los diez mundos y los tres mil reinos en un simple momento de vida de una manera clara y lógica, constituye la verdadera causa para que todas las personas despierten a la Ley eterna. Es la semilla por la que todas las personas pueden alcanzar la Budeidad.

Nichiren Daishonin propagó esta enseñanza de la siembra con el propósito de aliviar los sufrimientos de las personas del Último Día de la Ley, posibilitándoles así desarrollar la semilla de la Budeidad, el verdadero principio de los tres mil reinos en un simple momento de vida.

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La Vida y la Muerte

Por AIDI - 23 de Junio, 2006, Categoría: General

(Extraído de la Revolución Humana, Vol. 3, pág. 51)

Daisaku Ikeda (Presidente de la Sokka Gakkai Internacional)

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Una mujer preguntó a Shin"ichi Yamamoto (Ikeda Sensei) en una reunión de estudio de Gosho, en las colinas de la isla frente a Hong Kong, en la casa de la Sra. Oka, cuando se iniciaba el Kosen-rufu en Asia e India:

 

Cuando comencé a practicar, me dijeron que nuestras vidas eran eternas. Qué nos pasa después de morir?  Y, ¿cuál es el significado de las oraciones que ofrecemos por los fallecidos cuando hacemos gongyo?

 

Su pregunta es extremadamente importante – le contestó Ikeda Sensei – Elucidar qué ocurre después de la muerte es vital para los seres humanos y para la religión. Es un tema sobre el cual podríamos conversar interminablemente, pero hoy me referiré a un solo aspecto.

 

En la actualidad muchas personas parecen creer que la vida está limitada a la existencia presente. Si así fuera, ¿cómo podría explicar las diferencias que presentan los individuos al nacer? A menos que la vida sea eterna esta pregunta queda sin respuesta.

 

Algunos nacen el en Japón, otros en Hong Kong, otros en Norteamérica. Hay quienes vienen al mundo en países asolados por la guerra o el hambre. De igual modo, algunos niños nacen en familias ricas, otros en hogares pobres. Algunos son portadores de enfermedades incurables o presentan incapacidades físicas o mentales. Las circunstancias en las cuales nacemos, como también nuestro rostro y nuestro aspecto, son infinitamente variados. Esto se debe al karma con que iniciamos nuestra existencia.

 

Si los seres humanos fueran creados por algún Dios omnipotente, todos deberían ser iguales. Si la vida se limita a esta existencia, es inevitable que quienes nacen con mala estrella se resientan con sus padres, soporten una abrumadora impotencia y se dediquen a la búsqueda del placer indulgente. Pues, para ellos, lo único que importa es el presente.

 

Pero si examinamos a fondo de dónde proviene nuestro karma, nos damos cuenta que su origen no puede hallarse en esta existencia. Estamos obligados a reconocer que la vida es eterna.

 

Basado en la ley causal de la vida, que opera a lo largo de las tres existencias del pasado, presente y futuro, el Budismo revela la causa fundamental del karma y muestra cómo podemos cambiar el que ya hemos acumulado.

 

Entonces, veamos que nos dice acerca de cómo se forma el karma. En primer lugar, enseña que lo determinamos nosotros, pues es algo que lo hemos creado en nuestras existencias pasadas. Aunque resulte un poco difícil de entender, nuestro karma es la acumulación de tres clases de actos: las palabras, los pensamientos y las acciones, o sea, lo que hemos hecho, dicho, pensado y sentido.

Por ejemplo, engañar a otros, causar infelicidad o matar son causas para crear un karma negativo. Y la causa más grave es caer bajo la influencia de las enseñanzas desviadas y calumniar la Ley Verdadera, porque tales acciones se oponen enteramente a la ley fundamental de la vida.

 

Ahora, en cuanto a lo que ocurre después de la muerte, nuestra vida se funde con el todo, con la vida del universo. El presidente Toda dijo que la muerte es como ir a dormir por la noche, y que iniciar la próxima existencia es igual a levantarse reanimado para comenzar un nuevo día. La vida es como un ciclo continuo de sueño y vigilia.

 

Lo importante es que nuestro karma no se desvanece cuando fallecemos, continúa en la próxima existencia. Es  como pedir dinero prestado; la deuda de ayer no desaparece cuando estrenamos un nuevo día. Si morimos desgarrados por el dolor de una insoportable agonía, naceremos con los 

mismos sufrimientos. Si expiramos llenos de odio o de amargo rencor hacia otros, nuestra próxima existencia transcurrirá en un medio que nos llevará vivir odiando a los demás. La muerte no nos ofrece la posibilidad de escapar de nuestro karma. Por lo tanto, el suicidio no libera del sufrimiento.

 

Si en cambio logramos establecer un sólido estado de felicidad y terminamos nuestros días saboreando una profunda alegría, naceremos en medio de buenas circunstancias y nos dirigiremos hacia una existencia venturosa.

 

Al escuchar mi explicación, alguno puede pensar: "Bueno, si en la próxima vida tendremos que sufrir por nuestro karma, mejor sería no renacer y permanecer en ese estado similar al sueño en el que ingresamos al morir". Pero ese no es el caso. Incluso en el período en que nuestra vida está fusionada con el universo –después de expirar y antes de renacer- ella continúa sintiendo el sufrimiento. Es como dormir con pesadillas, porque nos acosan grandes problemas. 

 

Pero, ¿es posible cambiar el karma y concretar la felicidad? 

 

La respuesta es sí. Nichiren Daishonin reveló el medio por el cual nosotros, los que vivimos en el Último Día de la Ley, podemos cambiarlo. Ese medio no es otro que invocar daimoku al Gojonzon y enseñar a los demás acerca de la Ley verdadera. Esta forma de existencia es el mayor bien posible y concuerda con la propia ley de la vida; es el único modo de lograr un estado de felicidad eterna y de alegría sostenida.

 

Tal vez algunos piensen: "Pero, ¿acaso el señor Makiguchi, nuestro primer presidente, no falleció en la cárcel? ¿No es una manera lastimosa de morir?" Sin embargo, lo más importante es la condición de vida en el momento de enfrentar a la muerte. La pregunta es: cuándo exhaló el último suspiro, ¿estaba agobiado por el sufrimiento, temblando de terror? o, a pesar del encierro, ¿murió pacíficamente con un sentimiento de profunda alegría? En una de las cartas que escribió en prisión, el señor Makiguchi expresó su inmensa dicha por haber vivido en total acuerdo con las 

escrituras budistas.

 

Algunos de ustedes pueden estar pensando que los miembros de la Soka Gakkai también mueren de enfermedades o en accidentes. Pero, incluso con respecto a esto, el budismo enseña, claramente, que quienes mantienen a fe hasta el último instante de su vida, transforman los efectos negativos de las causa pasadas y logran disminuir la retribución kármica (en japonés tenju kyoju). O sea, podemos cambiar por completo nuestro karma negativo del pasado –el karma cuya erradicación podría llevarnos muchos ciclos de nacimiento y muerte, así como largos y dolorosos eones de sufrimiento- y lograr la Budeidad en esta existencia. Una prueba de esto es el semblante en el momento de la muerte.

 

En el Gosho el Daishonin describe los signos externos de una persona recién fallecida que ha logrado la Budeidad, y dice que el cuerpo estará suave, el rostro diáfano, etc. El presidente Toda también falleció con la expresión sonriente de quien ha alcanzado la Budeidad. Y yo he presenciado los últimos momentos de muchos miembros.

 

Nichiren Daishonin escribió: "Cuando uno fallece, si está destinado a caer en el infierno, su aspecto se oscurecerá y el cuerpo se volverá tan pesado como una piedra que sólo la fuerza de mil hombres puede mover. Pero en el caso de un devoto de la fe verdadera, aunque sea una mujer de 7 u 8 pies de altura y tez oscura, a la hora de su muerte su rostro se volverá puro y brillante, y el cuerpo será tan liviano como plumas de ganso, y tan suave y plegable como el algodón (Gosho Zenshu, pág. 1316).

 

En cualquier caso, quienes han actuado incansablemente por el Kosen-rufu, a lo largo de toda la vida, como emisarios del Buda, jamás se hundirán en las profundidades del temor y del sufrimiento ni experimentarán la agonía del infierno. Las escrituras budistas dicen que, después de la muerte, mil Budas extenderán los brazos para acogernos. Lo que atestigua el logro de la Budeidad es la fe profunda que atesoramos en lo más recóndito de nuestro ser, en el momento final.

 

En verdad somos Budas tanto en la vida como en la muerte. Además como prueba de ello, la familia y los seres queridos de los miembros que han fallecido serán felices. De modo que aunque encuentren obstáculos o persecuciones en el curso de la práctica -e incluso les parezca que la existencia es una sucesión interminable de dificultades- jamás deben abandonar la fe. Los problemas ofrecen la oportunidad de transformar el karma.

 

Desde la perspectiva de la eternidad de la vida, nuestros sufrimientos en esta existencia sólo duran un instante. Estamos esforzándonos para lograr una felicidad que perdure eternamente.

 

Nichiren Daishonin dijo: "Uno debería, ante todo, aprender acerca de la muerte, luego aprender sobre otros asuntos". (Gosho Zenshu, pág. 1404).

 

Sin una comprensión correcta de la muerte, no podemos dirigir nuestros pensamientos a preguntas como "por qué" y "cómo mueren los seres humanos". Ni responder con certeza el interrogante de "cómo debemos vivir". Porque la vida y la muerte están inextricablemente unidas.

 

Ikeda Sensei se refirió luego a la ofrenda de oraciones por los fallecidos: Uno se pregunta, ¿qué pasará con nuestros ancestros que han muerto presa de un gran sufrimiento? Bueno, es posible que algunos ya hayan renacido y estén sufriendo por su karma en la nueva existencia, y que otros todavía estén por venir al mundo. Incluso si han renacido, no hay garantía de que lo hayan hecho como seres humanos. Según su karma, pueden nacer como bestias, como animales. Esto está expresado con claridad en los sutras. Por cierto, lo más difícil es nacer como ser humano.

 

Sin embargo prescindiendo de la forma, el lugar o el tormento en el que puedan haber renacido, si nosotros, sus descendientes, mantenemos una fe correcta e invocamos para que logren la Budeidad, nuestro daimoku llegará a sus vidas, les quitará el sufrimiento y les dará tranquilidad. Esto es así, porque Nam Myojo Rengue Kyo es la ley fundamental del universo, que penetra todo el cosmos.

 

Además, cualquier ancestro que haya renacido como animal no puede invocar daimoku, de modo que depende totalmente del que le enviemos. Al mismo tiempo, el daimoku por los antepasados que han renacido como seres humanos hará que sus vidas encuentren el Budismo del Daishonin, se relacionen con él y, finalmente practiquen la fe. Por lo tanto, una invocación sincera es el único medio para conducirlos a la felicidad. 

 

Que alcancen o no la Budeidad no depende de cuantas tablillas compren en memoria de ellos (práctica común en el budismo japonés). Si ese fuera el caso, la Budeidad dependería de la cantidad de dinero disponible en manos de los deudos.

 

Por otra parte, los que hayan mantenido una fe inquebrantable en el Budismo del Daishonin y hayan logrado la Budeidad en esta existencia, renacerán de inmediato como seres humanos, cerca del Gojonzon y, una vez más saborearán la gran alegría de dedicar la vida al Kosen-rufu. 

 

Como lo mencioné antes, para determinar si nuestros antepasados han alcanzado la Budeidad, basta observar si nosotros, como descendientes, hemos llegado a ser felices mediante la fe. Esta es en sí la prueba del logro de la Budeidad de nuestros ancestros.

 

Los seres humanos no pueden ver las existencias pasadas o futuras. Sin embargo, la comprensión de la ley causal de la vida, que actúa a lo largo de las tres existencias –pasado, presente y futuro- permite ver, con claridad, el modo en que debemos vivir el presente. El rumbo que tomemos determinará nuestras vidas futuras.

 

En esta existencia, hemos nacido como seres humanos. Además, conocemos la ley fundamental del universo y estamos trabajando para el Kosen-rufu como miembros de la Soka Gakkai. Esto es verdaderamente extraordinario. Se dice que en el bosque, dondequiera que pisemos, existen bajo 

nuestros pies miles, cientos de miles de diminutos organismos vivientes. De modo que, si sumáramos la cantidad de seres vivos de este planeta –hasta una bacteria microscópica- arribaríamos a una cifra verdaderamente sobrecogedora. Sin embargo, en medio de esa gran diversidad, hemos nacido como seres humanos y podemos practicar el Budismo de Nichiren Daishonin. 

 

La probabilidad de lograrlo debe de haber sido mucho más escasa que la de ganar el primer premio de la lotería un sinnúmero de veces. Es innegable que nuestra inmensa buena fortuna y nuestra profunda misión nos han brindado la oportunidad sin par de lograr la Budeidad en esta 

existencia. 

 

Con todo, algunas personas abandonan la fe, incapaces de apreciar cuan grandioso es haber nacido como ser humano y poder practicar el Budismo del Daishonin. Y, por otra parte, esas mismas personas celebrarían alborozadas si ganaran el primer premio de la lotería, aunque sólo fuera una sola vez. Es, en verdad, una lástima. Nuestra existencia actual representa una posibilidad en un millón de lograr la Budeidad. Espero que no desperdicien esta maravillosa ocasión.

 

Aunque hablamos de la eternidad de la vida, en esencia todo existe en el presente. Tanto el pasado como el futuro están contenidos en este instante. Así pues, por favor, vivan este momento, este día, esta vida, con alegría y agradecimiento, empeñándose con todas sus fuerzas por la tarea del Kosen-rufu. 

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